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domingo, 2 de enero de 2011

Capitulo III "Connor"

Mark era un hombre franco, sincero y capaz de asesinar con la mirada. Y esa noche estaba asesinando a medio restaurante desde el aparcacoches hasta el metre  y claro pasando por mí. Algo serio estaba tramando...

-Te voy a ser sincero, te he estado toda la noche observando y no te traes nada bueno- dijo Mark
-La verdad es que, malo no es, no te preocupes- Siempre que Mark decía "no es nada malo" podía significar lo peor, una vez en la universidad me dijo 'tomate esto para estudiar que no es nada malo' y al día siguiente estuve en urgencias tras un lavado de estómago, así que no sé que pensar.

-Tengo una oferta de trabajo para tí, se que llevas casi 1 año sin trabajo-
-Bueno cuéntame.- dijo Connor
-Me gustaría que fundaramos nuestro propio bufete de Abogados- dijo Mark
-Valla ideas que tienes Mark, como has podido pensar en que fundemos nuestro propio bufete, realmente estás loco-dijo Connor.
-Bueno tomate tu tiempo para pensarlo-dijo Mark

Lo pensaré....

viernes, 10 de diciembre de 2010

Capitulo II "Connor"

El camino hacia el restaurante parecía un viaje al pasado, no podía parar de pensar en todos los momentos agradables que vivió en la facultad de Derecho, aquellas fiestas de las hermandades universitarias, aquellas clases repletas de alumnos de todas las nacionalidades, y el viejo catedrático de Derecho Penal impartiendo aquellas clases ilustradas aunque aveces monótonas, en verdad fue una bonita etapa en mi vida.

A pocos metros del restaurante vi a un hombre alto con el pelo corto y gafas de espejo, el hombre vestía un traje italiano oscuro con unos zapatos blancos. Sin duda alguna , era el, era Mark, su cicatriz en la ceja derecha lo delataba, aquel golpe que tuvimos en la regata de piraguas le dejó una poco camuflada cicatriz. Mark en sí era una persona muy carismática y con una gran capacidad de persuasión, así que no me extrañaba que me hubiera reunido con algún propósito mas que puramente amistoso.

-Mark, cuanto tiempo, me alegro de verte- Dijo Connor con una leve sonrisa
-Oh! Connor como has cambiado, ya no eres el mismo chico de antes el cuál solo pensaba en estar con más y más chicas
-Mark tu sigues siendo el mismo en todo, el mismo 'liante' de siempre, no se  como has conseguido que venga a saludarte.
-Digo que podríamos pasar y hablar en el restaurante- Dijo Mark

Mark y Connor pasaron al restaurante, y como bien dice el protocolo no hablaron de negocios hasta el postre. Connor estaba actualmente desempleado, dado que la empresa para la que trabajaba quebró a los cinco años de abrirse, el motivo, la mala gestión de los directivos, el Sr.Franc apenas aparecía por su empresa lo que empeoraba el intento de gestión. Así pasó que al igual que un barco que navega sin capitán se hundió enviando a la ruina al dueño de esta empresa. Para Connor no fue una gran pérdida ascendió al poder sin invertir en ella, pero ya era hora de buscar un empleo dado que el sueldo de directivo que tenía ya se estaba agotando.

                                         CONTINUARA

Pilaster.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El Chico Que no Quiso Despertar

El chico no era feliz.
Para qué engañarnos, era así. Si tu madre viuda también pegase a su hijo único, sería difícil serlo.
Se ahogaba las lágrimas hasta que ella se encerraba en el salón y encendía la televisión. Entonces sí podía llorr a solas, dejar ir sus lágrimas con la vaga esperanza de que no vuelvan a asomar nunca a los ojos. Pero sabe que durará veintitrés horas, hasta que ella vuelva a emborracharse y, en lugar de arroparle por la noche, le de otra paliza.
Su madre había vuelto a pasarse. El chico logró arrastrarse hasta su cama y dejarse caer sobre el colchón antes de apoyarse sobre la almohada, ahogando un quejido de dolor, y cerrar los ojos.
Su sueño fue especialmente bueno. Estaba en una llanura junto al hámster de su infancia, Burbuja. El roedor se subía por su ropa, se metía entre sus mangas, haciéndole cosquillas. El chico rió como no hacía desde la muerte de su padre.
Una luna plateada, tan brillante como un sol, alumbraba el cielo. A ese chico siempre le había encantado la luna, siempre había querido que ese astro sustituyese a la bola de fuego que les alumbraba durante el día.
Los pájaros piaban sobre los árboles. Él se sintió feliz, inmensamente feliz. No quería volver nunca a ese mundo donde los niños se reían de él, donde su madre le pegaba cada noche, donde cada célula era dolorosa, donde al día siguiente tendría moretones que no podría esconder eternamente.
No, prefería quedarse allí, en ese sueño, para siempre.
Así, el chico que no quiso despertar no lo hizo. Sus heridas bastaron para dejarle dormir para siempre.
El chico que no despertó fue feliz eternamente junto a su viejo hámster Burbuja y alumbrado eternamente por la Luna.

martes, 7 de diciembre de 2010

Capitulo I "Connor"

El despertador sonó como una bala entrando en los tímpanos de Connor, solo había dormido tres horas, tres horas que parecieron unos simples segundos. Connor no recordaba nada de lo ocurrido la noche pasada solo veía su camisa morada de marca manchada de vino y sus pantalones italianos sucios a más no poder. Connor mas dormido que despierto se acercó a darse una refrescante ducha, lo único que podría despertare. Mientras se duchaba el teléfono sonó. Connor agarró la primera toalla que encontró y fue en busca del teléfono.

-¿Dígame?-Preguntó Connor
-Buenos días, señor Connor soy Carles el recepcionista del hotel tiene una llamada, ¿desea que se la pase?- dijo Carles. Carles era el recepcionista del hotel, un francés de unos cuarenta años, vivía con su gato y su única afición era el tenis.
-Si Carles házmela pasar por favor- Carles colgó el teléfono y siguió buscando en Internet nuevos modelos de raquetas.

-¡Connor viejo amigo!. Soy Mark, ¿no te acuerdas?, el de la facultad. - Connor se quedó pálido, no podía ser posible, Mark Smith, su amigo de la universidad, gracias a él aprobó los últimos exámenes de la carrera, el derecho tributario era cada vez más complicado y los sistemas de espionaje cada vez mas accesibles a la compra de universitarios cansados de entrenar a sus pobres neuronas llenas de alcohol y drogas, las cuales eran cumplimentadas con una gran dosis de televisión basura.
-¡¡Mark, es imposible hacía años que no sabía nada de ti!!, ¿cómo te va todo?.- preguntó Connor.
-Bastante bien, sabes quería hablar contigo hoy; Podríamos quedar?-
-Vale, de acuerdo, ¿conoces el restaurante "Le  song " ?-
-Claro, quedamos allí a las 8:30.

Connor colgó el teléfono, y volvió de nuevo a terminar de ducharse. Connor iba siempre bien arreglado, como buen abogado que era, siempre con su camisa bien planchada, su pantalón con la ralla en medio y su corbata de nudo 'winsord' con la medida exacta, hasta la cintura. Esa tarde cogió el coche un BMW negro hasta el restaurante donde tendría el encuentro con su amigo.

Pilaster.

INTRODUCCIÓN

Eran las 6:30 de la mañana. Tras una noche bastante "movidita" y unos cubatas de más, llegó Connor a la habitación del 'Royar McGregor', tambaleándose entre las escaleras del segundo piso.
Contempló esos jarrones del típico hotel caro: siempre los había odiado. Los miró con desdén y siguió en su intento de llegar hasta el piso tercero. Tras llegar a la puerta de su apartamento -el 358-, le tambaleó la mano al introducir la tarjeta en el detector de la puerta; tras un forcejeo con ésta y muchos intentos fallidos, consiguió pasar a su habitación y acercarse a su cama. Allí tendría tiempo de descansar algo, ducharse y afeitarse antes de visitar a su gran amigo Mark, quien le tenía una gran propuesta.